Bajo el sol de JULIO Y AGOSTO, la sierra se recoge en un letargo de luz y silencio. Es el tiempo del descanso estival: días largos para pausar el ritmo, respirar la sombra de los castaños y permitir que la tierra y el pensamiento reposen en calma. Tiempo de mar, arena, divagar en la penumbra fresca AHORA… si el tiempo nos acompaña.





Pero tras el sosiego del verano, el pulso creativo reclama su espacio. Con la llegada del frescor otoñal, Valdelarte despertará de su letargo. A finales de septiembre, el centro reabrirá sus puertas con su programación mensual y una renovada agenda de actividades para seguir fusionando arte, naturaleza y conciencia en el corazón de la Sierra de Aracena.
Hasta que los senderos vuelvan a llenarse de propuestas y encuentros, os deseamos un reparador y feliz verano. ¡Nos reencontramos muy pronto entre los árboles!
